sábado, 24 de marzo de 2012

Principios psicopedagógicos del trabajo motriz


PRINCIPIOS PSICOPEDAGÓGICOS DEL TRABAJO MOTRIZ.
La puesta en práctica de los principios de entrenamiento en las clases de educación del movimiento, requieren un proceso de adaptación. Mientras el entrenamiento de alto nivel busca lograr campeones, la tarea del docente apunta a la formación de seres humanos sanos y plenos en el desarrollo de su personalidad. Un individuo sano sería, aquel que es capaz de mantener un relativo equilibrio y capacidad para adaptarse al medio y relacionarse con el mismo, disponiendo además de un nivel de reservas para responder a ciertas situaciones de mayor exigencia.
El principal fin de la educación para la salud consiste en dotar a los educados de un potencial físico, psíquico, efectivo y social que les permita realizar mejor los fines individuales y las tareas sociales.
La actividad física se considera por sí misma beneficiosa para el organismo, deben darse ciertas condiciones:
En una clase tomas en cuenta las características del organismo del joven y sus limitaciones y posibilidades.
La distribución racional de los esfuerzos, su adecuada dosificación , tener en cuenta lo que sucede con el sueño y el descanso, la alimentación y la higiene corporal, la salud mental y social de los alumnos. 


Dosificación de las cargas.
A fin de poder planificar racionalmente la tarea, deberán tenerse en cuenta los siguientes aspectos:
·         El volumen de los estímulos.
·         La frecuencia del entrenamiento.
·         La intensidad de la estimulación.
·         La duración de los estímulos.
·         Las pausas entre estimulaciones.
Correlación entre el trabajo y las pausas.
No es correcto tomar sólo el momento del trabajo para comprender los procesos de adaptación orgánica, si no se requiere tener en cuenta la correlación de éste con el descanso y con el tiempo que transcurre entre una y otra clase.
La posibilidad de mejorar paulatinamente las reservas orgánicas disponibles, aumentando la capacidad de trabajo, se le denomina supercompensación.
Escalones de intensidad.
·         Primer escalón: pequeña sobrecarga. Actividades suaves, poca estimulación del sistema cardiocirculatorio.
·         Segundo escalón: Sobrecarga media. Mayor nivel de exigencia sobre el aparato cardiocirculatorio, mayor requerimiento de concentración.
·         Tercer escalón: Gran sobrecarga. Exigencia del rendimiento casi máximo para el aparato neuromotor.
·         Cuarto escalón: Sobrecarga máxima, no recomendable a nivel escolar.
Duración y práctica permanente.
Más tiempo perdura los efectos del trajo físico mientras más largo es el periodo trabajando. La adolescencia y la juventud son las mejores épocas para fomentar estas necesidades saludables de actividad permanente y sistemática.
PRINCIPIO DE ADECUACIÓN AL DESARROLLO EVOLUTIVO.
Los contenidos educativos deben correlacionarse con las etapas de la maduración evolutiva, y relacionarse en función de este desarrollo.
Si bien las profundas modificaciones morfológicas y orgánicas, los cambios de estatura y peso, las características del sexo y la restructuración del esquema corporal ocupan un lugar importante en las actividades motrices.
Principio de alegría.
Las clases de educación motriz deben plantear situaciones vitales de permanente y dinámico desarrollo para los jóvenes y adolescentes, con variantes que les permita vislumbrar a cada momento sus posibilidades personales como un maravilloso descubrimiento.
Estas sensaciones dependen de cómo experimenten el placer de moverse, de resolver con éxito los problemas que se plantean y detener la posibilidad de poner en juego sus capacidades funcionales.
Las actividades motrices deben ser un medio de gozo, seguridad y afianzamiento de la personalidad.
Principio de paulatinidad.
Se han estudiado los niveles de rendimiento en distintos lapsos y en todas las actividades deportivas especializadas, y se llego a la conclusión de que se presenta el llamado carácter ondulatorio o cíclico del rendimiento: las reacciones fisiológicas a los estímulos del entrenamiento se producen en forma de olas u ondas a través de periodos semanales, mensuales y anuales; después de alcanzar un pico máximo la capacidad orgánica de rendimiento desciende y de nuevo puede volver a lograr un pico más alto que el anterior.
Se desarrollan condicionadas por diversos factores:
·         Factores afectivos: La disposición interior ocupa un lugar fundamental para poder rendir físicamente, situación conflictiva o limitativa en lo afectivo, bloquean de inmediato las posibilidades funcionales de rendimiento en el movimiento.
·         La época del año tiene relación con la aplicación del principio de paulatinidad.
El estudio y la escuela es parte importante y condiciona cíclicamente la vida  de los adolescentes y jóvenes, por lo que es cualquier tarea de educación motriz se deberá considerar los ciclos escolares.
·         Hay factores personales del rendimiento físico, tales como las diferentes cualidades innatas de cada alumno, y también sus experiencias anteriores del movimiento.
Principio de multilateralidad.
El principio de multilateralidad se refiere a los beneficios de una práctica variada y amena, acentuando las tareas generales y utilizando distintos medios, que tiendan a la formación general y no a la adquisición de secuencias técnicas especiales.
La repetición exclusiva de los mismos ejercicios en fin de cuentas hace frenar el perfeccionamiento posterior de las posibilidades funcionales del organismo,, necesarias para mejorar los resultados de estos ejercicios.
Relación entre repetición y variabilidad.
Está demostrado que la repetición mecánica no conduce a una actitud de permanente superación de los aprendizajes, si el aburrimiento y a la fijación de hábitos irreversibles. Por otra parte, no tendría sentido utilizar una amplia gama de movimientos sin una organización y correlación entre ellos, sin una progresión adecuada, deben irse estructurando esquemas de aprendizaje de creciente complejidad y amplitud que pongan en juego las capacidades de solución inteligente por parte de los alumnos.
Relación entre preparación general y especial.
La preparación general es aquella que busca el desarrollo de cualidades motrices básicas, a fin de lograr una mejor adaptación funcional en los esfuerzos. En esta etapa se crean las bases del acondicionamiento: fuerza, resistencia, velocidad, flexibilidad, destreza. No se busca la elevación del rendimiento en alguna disciplina o agente específico.
Se utilizan medios o ejercicios de acondicionamiento general, ejercicios básicos, ejercitaciones de ayuda.
La preparación especial es la que incluye tanto los gestos técnicos, como las cualidades específicas requeridas para alguna disciplina en particular.
El principio de multilateralidad se conforma como un aporte educativo para que se brinden oportunidades a todos los alumnos, y para que se destierre la aberrante y pretendida especialización temprana con fines competitivos, selectivos y discriminatorios.
Principio de concientización.
En particular, los adolescentes y también los jóvenes tienen una gran necesidad de sentirse seguros del dominio de los movimientos, elemento importante de autoafirmación.
El movimiento provee información permanente y rica en relación con la reelaboración del esquema corporal y la nueva configuración interior que realiza el adolescente del significado que tienen los movimientos.
Concretamente, el alumno tiene que ser informado acerca del objetivo de su práctica. La indicación de dicho objetivo deberá formularse de tal modo que en un momento dado el alumno pueda verificar sus logros o el nivel alcanzado.
El diálogo cada vez más extenso debe conducir a los jóvenes al análisis de tareas y actividades cada vez más amplias, con poderes de decisión, teniendo en cuenta que la “conciencia” se relaciona con la formación del sentido de autodeterminación y de libre elección de actividades.
Principio de cooperación.
A partir de las primeras tareas en grupo que realiza la clase, debe incorporarse paulatinamente formas de trabajo grupal cada vez más complejas que lleven poco a poco a la formación de verdaderos equipos de trabajo.
El libre juego de las posibilidades individuales, debe encontrar en este tipo de tareas su mejor manifestación, y el resultado pasa a ser entonces, la demostración de una tarea compartida en la que cada uno aporta lo mejor de sí.
La dirección de las tareas grupales, es el del liderazgo; la variación de tareas y actividades debe permitir que exista una rotación en la conducción o responsabilidad de conducción de cada grupo.
En el trabajo grupal, se brindan oportunidades de interacción y relación entre los varones y las mujeres, por lo cual, en la conformación de grupos debe tenerse muy en cuenta este factor.
El maestro debe encauzar y crear un clima tal, que todas estas vivencias adquieran un sentido formativo. Ese ambiente creado mostrará la altura a la cual pueden elevarse la sensibilidad en formación, el aprender a poner se en el lugar del compañero, el unirse para resolver conjuntamente un problema, el discutir y manifestarse cada uno en sus auténticas posibilidades.










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